01Sep08

me carga terra, me carga zancada y los comerciales de next, es que acaso no hay hombres en este país que quieran mantenerse en forma? dioc, odio la publicidad pero aún así me la creo. same old, same old.

voy a hacer que me guste google reader, voy a encontrar muchos blogs bacanes y vendré acá a postear cosas más interesantes que el ultimo mino que conocí o cuántos kilos he bajado desde que entré al gimnasio.

end of transmision.


01Sep08

yo cacho que soy parte de ese público objetivo que se cree todo. toda la  publicidad me atrapa y me hace creer que cualquier hueá me va a solucionar la vida

bueno, excepto osteoartrit, me perturba que haya gente llamada “Balmores” dando vueltas por ahí.

retomo al señor wordpress gracias a una tipa bloggera que me cayó bien pero no la conozco, suele sueceder

bueh, como dice tim gunn: “make it work!”.


A veces pienso que las cosas no cambian, aún cuando los contextos parezcan hacerlo. hace unos días entré a mi primer semestre en la universidad y todavía siento que voy a esa institución solo para hacer una investigación escolar y que volveré en una semana a usar el uniforme bicolor que tanto vivió conmigo y que tanto echo de menos.

la aburrida verdad es que no, no puedo volver únicamente porque el control del tiempo aún no se descubre, porque se supone que la vida es una serie de ciclos con un inicio y un final que no pueden ser retomados porque tarde o temprano convergen en uno más grande y trascendental que es la existencia misma.

me he dado cuenta que la totalidad de mis amigos que escogieron estudiar periodismo, se ha creado un hábito de escribir que me pone en evidente desventaja. no sé si me arrepiento de estar estudiando sociología, no creo, porque aún no han habido razones para crearle murallas aislantes de sonido a mis profesores, me sigue interesando lo que dicen pero tengo tantas cosas en que pensar que no sé si pueda cumplir bien con esto. temo fracasar y es obvio, es común entre todos nosotros, pero más temo que esto me guste tanto que no regresen a mí las ganas de volver a mi primer hogar, ese que alberga todos las personas traducidas en momentos tan importantes, tan significativos en mi aún corta vida de un poco más de diecisiete años que, para variar, no asumo con suficiente madurez. quizás la madurez tenga que comprarse, porque no veo que venga a mí ni la he visto acercarse tampoco; me siento una preadolescente aún y es un problema que no me gustaría resolver. trato de retroceder cada instancia y pensé que esto de ser universitaria me cambiaría un poco, pero no, y estoy contenta de decir que sigo siendo la misma a pesar de que ya no tenga que estudiar física o bajar las escaleras del colegio para encontrarme con gente importante.

la gente en mi universidad me da muchísima rabia, muchas creen que rapando sus cabezas cometen actos de rebeldía que repercutirán  en resolver su problema relacionado con su ferviente deseo de que chile sea como cuba. no tengo nada en contra del sistema neoliberal y el lugar en donde estudio trata de hacerme pensar que eso es un problema, bah, no me dan ganas de seguir nombrando contras porque hay gente que sí vale la pena, aun cuando no las he descubierto hasta este momento, pero como todo, llegan, pero con cierto retraso temporal. solo queda ser paciente y esperar a cada escape a un contexto diferente del porteño y del viñamarino, para recobrar energías, o para establecerme en esos lugares por un tiempo indefinido.


estoy harta de varias cosas. en primer lugar, me enoja hasta el paroxismo que me sigan llamando al celular para reservar canchas de tenis, siendo que ese trabajo se acabo hace como nueve mil semanas, de verdad no lo soporto. odio sus voces de “quiero que me atiendas ahora y no me importa nada porque tengo plata y vacaciono en las tacas” y mi incapacidad para mandarlos a la punta del cerro por miedo a que llamen a mi ex-jefe y me rete y después mi mamá haga lo mismo y bla bla blá. no sé en qué momento pensé que iba a tolerar su arrogancia. me sé mi discurso de memoria “aló? no, es que este celular ya no está habilitado para hacer las reservaciones, tendría que acercarse directamente a las canchas. ya, adiós”, cerrar el celular y gritar de rabia. no es algo tan gigante como para enojarse pero cuando esperas una llamada importante y piensas que dentro de esos 15 llamados pelotudos hay uno que vale la pena y al final nunca fue, te enojas a sobremanera. cambiaría el número, pero es bien fome el trámite y me daría mucha pereza avisarle a los que lo tienen, no. el verano se acabará y las personas de apellidos de calles santiaguinas olvidarán este teléfono.

otra cosa que odio y que se relaciona con la época estival es algo que me parece muy propio de provinciana, una pregunta que siempre he querido hacer: ¿por qué los santiaguinos, cuando se van de vacaciones dicen, “me voy a la playa” y todo el mundo parece entender su paradero exacto? es algo que me supera. mi provincia se reduce a 30 km de Avenida del Mar. irse a la playa es un poco como irse a la cresta, porque nadie sabe dónde queda exactamente, pero lo utilizan como si siempre hubiesen estado ahí. that’s it, mi descarga del mes, del verano y de este microaño que aún no empieza como debería. mis vecinos de la casa de atrás tienen un asado con karaoke y ya están cantando rancheras, no es un buen momento para estar despierta.


no, ahà no trabajo, pero es un ejemplo.

por opción propia, ayer fue mi último día de trabajo. así lo decidí porque estoy físicamente agotada y psicológicamente me siento demasiado torpe para hacer lo que me pide. sí, limpiar será básico, pero odio pensar que si hago bien lo requerido, me estaré preparando para algo que jamás ha estado dentro de mis planes: ser una flamante dueña de casa. no sir, no sirvo.

siempre pensé que al trabajar en una pastelería, nada interesante iba a suceder, come on, solo es un lugar donde los hambrientos buscan saciarse y los diabéticos matarse un poquito más, pero era más que eso. es increíble como llegas a conocer parte de la idiosincrasia del chileno medio con la sarta de incoherencias que pueden llegar a decir las personas por el hecho de establecer una micro conversación mientras escogen un trozo de azúcar con manjar y frutas congeladas.

por ejemplo, ayer se me ocurrió escuchar atentamente a un señor sin nombre (es lo raro de las tiendas, le hablas a decenas de personas en tono familiar, siendo que en tu vida los has visto y solo quieres que te compren algo y se vayan del lugar con ganas de volver) que hablaba acerca de lo rápido que pasa el tiempo, mandándose una cuña de aquellas:

” Si po’h, que ha pasado rápido el tiempo, si es como dijo Miguel de Unamuno, la vida es sueño”.

siempre me he preguntado por qué la gente que habla bonito piensa que puede decir lo que quiera, como si me fuera a convencer que no fue Calderón de la Barca quien dijo esas palabras, solo porque un potencial cliente lo dijo tan convencido. En el momento solo sonreí, con esa cara que bien puede significar “tiene toda la razón” como también “pobrecito, dejemos que hable”.

pero hay más tipos de gente rara en la pastelería, me refiero a los trabajadores que se encargan de llevar stock de diferentes marcas. todos tienen palm o blackberry y se dirigen a ti con un “buenas tardes” que suena a “buenas compras”, se dedican a observar todo el lugar para lanzar frases ensayadas en la oficina de Coca Cola Polar mientras la secretaria les llevaba el capuccino diario.

la gente de Coca Cola es rara. muy rara. o quizás, nunca me había encontrado con personas tan pendientes de vender todo el tiempo o de tener la habilidad de dar vuelta todos los temas de conversación en tópicos relacionados a la gaseosa aquella.  miran el puesto de productos Evercrisp (parte de pepsico snacks, que ya saben a qué otra gaseosa pertenece) y dicen: “esto no se vende. podríamos aprovechar de poner otro cooler de Coca Cola acá, no le parece?”. yo solo lanzo una mirada de supuesta adolescente ignorante con un promisorio futuro como profesional del servicio.

pero lo anterior dicho es nada comparado con lo vino después, luego de observar las cajas con marraquetas (que también me pidieron otros clientes como “coliza, pan batido, francés, normal y quizás qué otros nombres) de la tienda, y con cara de comerciantes emergentes, dispararon:

“A mí me gustaría que cada kilo de pan, se vendiera como una Coca Cola”

lindo. pues, a mí gustaría que cada kilo de pan se vendiera solo, pero no podemos tenerlo todo, y por eso renuncié. nunca más comeré dulces de allá, los manosean y dejan los más antiguos adelante para que una se los coma y les encuentre gusto a añejo. no, pensándolo bien, siempre me gustó más la comida salada. ahí está el por qué.


casi todos los días, como si se tratase de un ritual religioso, dejo borradores sin terminar botados en el depósito de wordpress. son contadas las veces en que los he rescatado de ser simples frases pensadas luego de muchas horas de sueño, la mayoría sobrevive sólo como entradas dentro de otras que sí vieron la luz cibernética.

he llegado a la simple conclusión de que no debo parar de escribir. si dejo de hacerlo todo se va a la mierda, partiendo por mi forma principal de expresión y continuando con la realización personal. cada día, o cada semana, hay que hablar gráficamente. y, a pesar del trabajo – que es microscópico al lado de otros mucho más pesados y agobiantes – el tiempo siempre se hace un espacio por sí mismo para seguir con el mismo medio, pero no el mismo fin.

nos  veremos cuando nos veamos.


a veces me dan ganas de volver a mi blogger. de aprender a hacer templates que el tablero no rechace, de, en resumidas cuentas, retomar lo que más orgullos, triunfos y felicidades me ha traído en el transcurso de mi vida corta pero bonita en ciertos sentidos.

estoy tan rayada con almost famous, estoy tan enojada por no haberla visto antes, de haber desperdiciado la vez en que la andre la puso en su casa gentilmente para que yo me actualizara, en enero del dos mil seis, cuando yo era muy horrible pero iba a santiago muy seguido y no estaba tan cagada de plata como ahora. la segunda vez fue un día que llegué de una fiesta y prendí la tele. vi los primeros quince minutos y después no supe más de mí. por qué diantres no la vi antes, me arrepiento tanto, y eso que es solo una película (en comparación con otras cosas, es menos, aunque las películas la llevan), imagínense cuánto me debo mortificar por otras cosas más trascendentales.

el futuro no me quiere, acabo de concluirlo. los resultados de la psu y las posteriores postulaciones a la universidad me tienen aterrada. pensé que llegaría un punto en estos días de espera, en que se me iba a olvidar lo que venía, pero no. tengo cada día más presentes esos números que condicionan mi actuar. siempre he odiado decidir y responsabilizarme y es por eso que soy tan requete contra inmadura. o trato de serlo por miedo, pero ese es otro tema.

wordpress tampoco me quiere, no logro poder importar el blogger hacia acá, para que todos los cosos que haya escrito sean uno solo, y no un desparramo. quién sabe si algún día vuelvo a blogger y dejo esto botado; quién sabe si escribo esto solo para que suceda y volver a leerlo en un futuro predestinado. chao.


cada uno de nosotros construye historias. las difunden como pueden, las pegan en la pared, las gritan, se las guardan, no las comentan. de cualquier forma logramos expresarnos y dejar una huella. ser como somos ya no está de moda, y quizás es por eso que nos gusta tanto continuar así, dando explicaciones a cada actuar y movimiento de nuestro organismo, descifrando las raíces de cada hecho desencadenado de manera sospechosa, no creemos en la casualidad sino en la oportunidad.

los humanos de hoy son los androides del mañana. somos rockstars jubilados que claman por un nuevo y vigente superventas con el cual brillar y rememorar. somos historias pasadas pero que no se olvidan. somos historia, y nosotros mismos las destruimos a nuestro antojo.

tenemos la ridícula convicción de que todo está escrito y que no existe solución, y quizás a veces sea verdad. si te duermes en los laureles, lo más lógico que puede ocurrir es algo no previsto, porque nunca le diste importancia.

se siente tan bien respirar, cambiar, reinventarse. será por eso que nos gusta tanto camuflarnos en identidades disfrazadas, catálogos gratuitos de nuestras cualidades servidas al mejor precio.

somos una receta sin ingredientes. sabemos los procedimientos, pero no los llevamos a cabo por miedo, nos falta la mezcla crucial de ingredientes, esa que hará de nuestras acciones, deliciosos platos de historia que degustaremos en nuestros recuerdos.

sentir como la música, la hora de la madrugada y el reflejo de un televisor apagado hace cinco segundos, te inspiran a no ser tan inferior, tan conformista y tan poco osado. pensar que tenemos que editar todo para que se vea algo coherente, cuando lo importante debiese ser el entendernos a nosotros mismos. tenemos manías que masificamos al hacerlas públicas, y, con el tiempo, quizás no nos parezcan tan raras porque la gran masa descubrirá que hace lo mismo, eso que pensaba que era vergonzoso e indigno, es lo primero qe hace cuando llega a su casa después de cumplir con su situación cotidiana correspondiente.

yo vomito palabras y no las mido. por eso no seré periodista. por eso me rehúso a editar. editar es cortar, la edición es la nueva censura, la manipulación de la información versión two thousand, editar es deshojar un pensamiento inspirado, cortar un cliché, hilar colores que no combinan para formar un todo internamente desordenado e incoherente.


inconclusa.

07Dic07

Necesito anteojos nuevos. Y un ajuste de conciencia, lo más pronto posible.

Que wordpress salve entradas a medio hacer es mi perdición. Dejo tantos textos inconclusos y tantos proyectos a medio hacer. Ah sí, el podcast. Mire, en cuanto salga de mis deberes de adolescente, me dedicaré a ello.

Últimamente me he sentido tan ignorante. A pesar de lo mucho que me esmere en leer páginas engrupidas de música (que no es lo mismo que decir “páginas de música engrupida”), siento que he escuchado tan poco. Que lo mejor está por venir, aunque eso es bueno, porque me da la esperanza de que aún no se acaban los buenos grupos.

Es igual con los libros. Mi estante está lleno y llevo como el 20% de los papeles con lomo de ahí.

He descubierto que las cosas son buenas solo si uno se las plantea de esa forma, si no, todo se va a un lugar que aún no conozco pero del que me han hablado mucho, de hecho, me han querido mandar allá muchas veces, se llama la chucha y está bien lejos de acá, pero ese no es el punto. Quizás estoy positiva porque estoy por terminar un proceso tortuoso y de alegrías esporádicas, y una siempre espera lo mejor de lo nuevo y de lo que está cerca. Yo sé lo que quiero hacer, pero todo depende de unos círculos que rayé hace unos días. Confieso que tengo miedo, pero supongo que es natural.

Otra confesión: adoro escribir, y hace poco me di cuenta de eso como realidad tangible. Sí, tangible porque puedo imprimir esto y tocar lo que escribo, pero no tengo tinta ahora.


podcastf 2.

30Nov07

ya, acá va el primer episodio oficial de mi podcast. hablo acerca de la casa azul y cómo el pop se ganó nuestros cursis corazones. vamos con la crítica destructiva, porque esto es LO amateur.




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